Seguridad

Una llanta gastada tarda más en frenar, se derrapa con facilidad en piso mojado y hace trabajar más al motor. Revisa estas señales con regularidad.
- Dibujo bajo: mete una moneda de 1 peso en las ranuras; si se ve gran parte del borde plateado, ya toca cambio.
- Grietas en los costados: indican que el hule está envejecido.
- Bultos o burbujas: suelen aparecer tras un golpe fuerte en un bache y pueden reventar.
- Desgaste disparejo: apunta a falta de alineación, balanceo o presión incorrecta.
- Vibraciones al manejar: algo en la llanta o el rin no está bien.
Haz que duren más
Rotar las llantas cada 10,000 km ayuda a que se gasten parejo. Acompáñalo con alineación y balanceo periódicos.


